La apuesta política de los evangélicos: quieren nacionalizarse como oposición y conseguir legisladores propios en 2021

NACIONAL POLÍTICA


Luego de la experiencia con Amalia Granata en Santa Fe, lanzaron una agrupación para posicionar candidatos en todo el país

l salto político que dio Amalia Granata en Santa Fe y la visibilidad internacional que les dio la presidencia de Jair Bolsonaro los envalentonó. Después de décadas de ocupar roles secundarios en el sistema político, un sector del movimiento evangélico se reagrupó en un nuevo partido y se lanzará en las próximas elecciones para confrontar con el Gobierno nacional, a la caza de cargos legislativos desde donde puedan intervenir con su agenda “celeste” de reacción a la ola feminista.

El sello con el que competirá es Una Nueva Oportunidad (UNO), un partido nacional que formalizó su nacimiento el 15 y 16 de febrero pasado en la ciudad de Rosario. La cara visible del espacio es el pastor y diputado provincial de Santa Fe, Walter Ghione, uno de los seis nombres desconocidos que ingresaron a la Legislatura local de la mano de la periodista y modelo Amalia Granata, cuando consiguió en 2019 más de 280 mil votos y la posicionó como la tercera lista más votada.

Nos tenemos que parar fuertemente desde un frente opositor. Queremos tratar de hacer más política a nuestra base social. Todavía no sabemos bien quiénes son nuestros aliados, pero sí tenemos claro cuál es nuestro adversario”, confió Ghione a Infobae.

Los miembros de UNO tienen presencia en unas catorce provincias. En los hechos, se convertirá en una suerte de brazo político de Alianza Cristiana de Iglesias Evangélicas de la República Argentina (Aciera), la entidad más grande y representativa del país que agrupa a este tipo de instituciones religiosas. “La ACIERA apoya a todos los evangélicos estén donde estén militando. Los documentos que emiten nosotros los tenemos muy en cuenta, nos alineamos”, consideró Ghione.

El culto evangélico tuvo un importante crecimiento en las últimas décadas. Según la Encuesta Nacional sobre Creencias y Actitudes Religiosas en Argentina -realizada en 2019 por el grupo del Conicet encabezado por los investigadores Fortunato Mallimaci, Verónica Giménez Béliveau y Juan Cruz Esquivel-, los adherentes a este credo crecieron de un 9 % al 15,3% de la población desde el año 2008. El número arroja un peso electoral que podría definir elecciones ajustadas. Si son efectivos, calculan, podría aportar un piso de entre 3 y 5 por ciento de votos.

En la asamblea de origen en Rosario, la cúpula partidaria de UNO resolvió abrir el juego de alianzas y la libertad de acción para evaluar cuál es la mejor opción a seguir. La expectativa es sumar músculo para los escaños locales, lograr la personería nacional en cada distrito y apuntalar a las bases evangélica en la maquinaria electoral. El objetivo es tener “vuelo propio”. “Tenemos una fuerza que es muy territorial, muy militante y 100% evangélica”, señala el presidente de UNO.

En la organización cristiana impone el pragmatismo. Dicen que no quieren “ser funcionales al kirchnerismo”. Por lo tanto, en las provincias donde no tengan una capacidad de disputa con una fuerza propia, resolverán confluir en frentes más amplios.

En estos meses hubo contactos políticos con Patricia Bullrich Rogelio Frigerio; las dos de las alas internas que pulsean en el PRO, el titular de la Fundación Pensar, Francisco Quintana; y el diputado nacional Federico Angelini. También dialogan con el radical Alfredo Cornejo y dirigentes de Despertar, el armado del economista José Luis Espert. Con Juan José Gómez Centurión, en cambio, están lejos.

“Estamos viendo una apertura de la oposición para integrarnos. Nosotros tenemos un voto más independiente, con valores cristianos. Nosotros charlamos con todos”, confía Ghione.

Valores tradicionales y conservadores

Según la encuesta del Conicet, los creyentes del culto evangélico son quienes más se oponen al aborto en la población. Incluso, son los más duros: el 43% de la muestra está de acuerdo que se prohíba el aborto en toda situación, aún en casos de violación o riesgo de vida de la madre. También son los que más apoyan el “modelo patriarcal” de familia, con el matrimonio entre el varón y la mujer como el único modelo posible.

Nosotros tenemos una base política que tiene a la vida, la niñez y la familia como ejes principales”, señala Ghione. En esa línea, sus banderas apuntan contra la legalización del aborto y la diversidad de género.

Aunque se asocia a una visión conservadora dominante, en el movimiento evangélico hay heterogeneidad en el interior. En 2017, en Rosario, Eduardo Trasante en el primer pastor evangélico elegido concejal por una fuerza de izquierda por la agrupación Ciudad Futura. Cinco años antes, su hijo había sido asesinado por un grupo narco. Después le tocó el turno al propio Trasante: el año pasado lo mataron de un disparo en su casa. Hace poco Ghione visitó a sus hijos.Walter Ghione, con una de las hijas del pastor y ex concejal Eduardo Trasante. Walter Ghione, con una de las hijas del pastor y ex concejal Eduardo Trasante.

Sin embargo, en los últimos años, gran parte del movimiento evangelista se radicalizó y asumió cada vez posturas de mayor oposición a los gobiernos progresistas o “nacional populares” de la región. Le pasó a los dirigentes del Partido dos Trabalhadores (PT), Lula da Silva y Dilma Rousseuf, quienes perdieron su base evangelista en manos del ahora presidente Jair Bolsonaro. Aquel viraje fue una de las causas del éxito político y electoral del mandatario de derecha.

El fenómeno es un llamado de atención para las coaliciones políticas que tienen su base de sustentación en el electorado de corte “popular”. Según la muestra del Conicet, el culto evangélico es predominante en los niveles educativos más bajos, en comparación a otras creencias. Quienes no tienen estudios llegan al 26%, mientras que solo cuentan con la primaria cursada llegan al 21,5 por ciento.

En el caso argentino, el debate por la legalización del aborto, primero en 2018 y luego en 2020, implicó la activación política de los creyentes del culto evangelista. Las iglesias pentecostales fueron las más activas a la hora de salir a las calles en rechazo al proyecto de Ley de Interrupción Voluntaria del Embarazo. Según Ghione, a raíz de la polarización política y los debates de género, “muchos hermanos nuestros han sido separados o dejados de lado” en sectores del peronismo que hoy están en el Frente de Todos. “Nuestra propuesta en estas elecciones es una alerta a toda la comunidad evangélica y a la sociedad en general de que ‘vienen por nosotros’. Estas políticas que lleva adelante el Gobierno nos llevan a Venezuela con escala en Formosa, es el mismo modus operandi”, apunta.

¿Habrá una bancada evangélica? Hasta el momento, el partido UNO siente como dirigentes propios entre los legisladores nacionales al bautista David Schlereth (Neuquén), el adventista Gustavo Hein (Entre Ríos) y la pentescostal Dina Rezinovsky (Ciudad de Buenos Aires). “Este año va a ser muy difícil, pero estamos siempre a la espera. Nuestra construcción política no es para la próxima elección, sino para la próxima generación. Los tres evangélicos que tenemos en el Congreso no representan el 15% de la población nacional”, concluyó Ghione.

Fuente: Infobae

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