Por el aumento del gasto en la pandemia, el Gobierno espera terminar el año con un déficit de casi 9 puntos del PBI

ECONOMIA NACIONAL POLÍTICA


El desequilibrio fiscal alcanzaría los 2,4 billones de pesos. Más de la mitad se explica por medidas económicas contra el coronavirus

El gasto público tuvo en noviembre su aumento menos pronunciado desde que comenzó la pandemia por la menor cantidad de erogaciones que tuvo que afrontar el Gobierno en el contexto de Covid-19. De todas formas, el Poder Ejecutivo ya estima que el déficit fiscal total será de 8,7% del PBI.

Tras un pico de expansión del gasto en los primeros meses de crisis sanitaria, en los que el ritmo de aceleración de esas partidas presupuestarias llegó a ser de casi 100%, en los últimos meses el Ministerio de Economía “ajustó” parte de ese fondeo, principalmente por el fin del Ingreso Familiar de Emergencia (IFE) y un programa de Asistencia al Trabajo y la Producción (ATP) más restrictivo.

De esa manera, en noviembre los gastos tuvieron un incremento de 40,5% interanual. Como comparación, hacia septiembre las erogaciones todavía crecían anualmente a un ritmo de 71,6%. Desde ese momento comenzó a desacelerar.

Por cuestiones estacionales, en diciembre el gasto siempre muestra una expansión. Por eso, en el gobierno esperan que en el último mes de 2020 las erogaciones revertirán la tendencia de noviembre y crecerán por encima del 50% interanual

“La dinámica del gasto primario en los últimos meses responde al compromiso del Poder Ejecutivo por restablecer la sostenibilidad de las cuentas públicas luego del esfuerzo fiscal extraordinario realizado en los meses más críticos de la pandemia que fue llevado a cabo sin desatender el cuidado de las familias, el empleo y la producción”, explicó el Palacio de Hacienda en un comunicado.

Al mismo tiempo, los ingresos tuvieron una variación de 27% nominal, por debajo de la inflación. “La recuperación progresiva de la actividad económica que fortaleció los ingresos fiscales está permitiendo avanzar en el proceso de sostenibilidad fiscal compatible con una política de gasto para proteger a las familias, el empleo y la producción”, agregó el informe oficial.

El anteúltimo mes del año terminó, entonces, con un déficit primario (es decir, sin contar los gastos en intereses de deuda) de 0,2% del Producto Bruto, el desequilibrio de las cuentas públicas más bajo desde que comenzó la pandemia.

En los primeros once meses del año el déficit primario acumulado fue de 5,3% del PBI. Como suele suceder todos los diciembre, el gasto muestra por cuestiones estacionales (pago de bonos de fin de año, aguinaldos, entre otros motivos) una expansión. Por eso, aseguraron fuentes oficiales, en el último mes de 2020 las erogaciones revertirán la tendencia y crecerían por encima del 50% interanual.

Tras ese último mes con gasto en aceleración, el resultado fiscal total de 2020 sería deficitario en 8,7% del PBI, lo que representa unos 2,4 billones de pesos. De ese total, un 7% correspondería al desequilibrio primario, es decir, quitando de la ecuación lo que destine el Estado a pagar intereses de la deuda púbilica.

La pandemia explicó la mayor parte del aumento del gasto. Según cálculos oficiales, el Gobierno nacional tuvo que afrontar medidas por un total de 4,9 puntos del PBI, más de un billón de pesos, entre el IFE, ATP y el resto del paquete contra el coronavirus. Sin acceso al mercado de capitales incluso tras el acuerdo con los bonistas privados, el único vehículo de financiamiento fue la emisión monetaria, que cubrió el 70% del rojo fiscal de este año.

Hacia 2021, la proyección de Economía es que el déficit primario (que este año terminaría, entonces, cerca de los 7 puntos del PBI), debería reducirse a 4,5%, tal como está previsto en el Presupuesto 2021 aprobado por el Congreso.

De ese total, el Gobierno esperaba poder cubrir el 60% a través de emisión de pesos del Banco Central (lo que implicaría cerca de un billón de pesos más de expansión monetaria) y un 40% con colocaciones de deuda en el mercado local. Esa fórmula, de todas formas, podría cambiar e ingresar en la ecuación un mayor ingreso de préstamos de organismos internacionales de crédito, para reducir la necesidad de impresión de moneda del BCRA.

Fuente: Infobae

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