La Corte se reúne y podría fallar sobre los jueces que los K buscan desplazar

NACIONALES POLÍTICA


Este martes tendrán un encuentro virtual. Debatirán las posiciones sobre Bruglia, Castelli y Bertuzzi. Tensión con el Gobierno.

En un clima de hermetismo, la Corte Suprema entra en tiempo de descuento. Luego de aceptar el per saltum de los tres magistrados que el kirchnerismo busca desplazar, este martes volverán a reunirse de manera virtual y podrían llegar a definir la situación de los camaristas Pablo Bertuzzi y Leopoldo Bruglia y del juez Germán Castelli.

En la previa del nuevo encuentro de los integrantes del máximo tribunal, este lunes se organizó una vigilia frente al Palacio de Tribunales. 

La convocatoria llevó el nombre de «Una luz por la República»y  arrancó cerca de las 19 horas del lunes.

Aunque se espera que el Máximo Tribunal trate este martes por la mañana la situación de los tres magistrados que intervinieron en causas sensibles para la vicepresidenta Cristina Kirchner, la definición final se podría estirar aún más. La Corte, que no tiene plazos para expedirse, puede definir su destino hoy, o discutir los detalles del voto de cada ministro y terminar firmándolos en el transcurso de esta semana.

Los jueces de la Corte se reúne en plenario los martes y jueves pero ahora, con la firma digital, si llegaran a un consenso, podrían votar cualquier día. “Sacan el token y listo”, sintetizó una fuente que conoce los manejos del tribunal.

Los cinco jueces de la Corte, Carlos Rosenkrantz, Horacio Rosatti, Ricardo Lorenzetti, Juan Carlos Maqueda y Helena Highton vienen trabajando en sus dictámenes desde hace días y bajó un hermetismo total. No quieren que se conozcan ni anticipen los destalles de la decisión de cada uno.

Hace una semana, en otra de las reuniones virtuales, discutieron sobre la situación de los magistrados pero no lograron un acuerdo. El sábado, Clarín adelantó que el fallo sería inminente porque al menos dos ministro de la Corte plantearon que se intercambien proyectos y se busquen consensos para votar.

Hasta el fin de semana, según fuentes judiciales, aún no había una mayoría de tres votos, los que se necesitan para sacar un acuerdo y emitir un fallo.

Más allá de la discusión dentro de la Corte, el contexto en que emitirán una solución es de máxima tensión política. El Gobierno tiene puesto un ojo en el tribunal sobre el que desconfía y acusa de jugarle en contra. Sobre todo apuntan contra el presidente de la Corte, Carlos Rosenkrantz.

La Corte, además, viene de rechazar un pedido de la vicepresidenta Cristina Kirchner de validar las sesiones digitales del Senado (aquel que se iba a escribir “con sangre o razones”, según su asesora parlamentaria Graciana Peñafort) y si llegaran votar a favor de los jueces que los K quieren desplazar aumentará la tensión con el Gobierno de Alberto Fernández. 

Además, los jueces tienen otro expediente caliente en sus despachos: el recurso que presentó el jefe de Gobierno porteño, Horacio Rodríguez Larreta, por el recorte de la coparticipación que impulsó el Presidente a la Ciudad.

La tensión con la Corte tuvo varios episodios. De hecho, luego de que aceptaran el per saltum se conoció que la diputada del Frente de Todos e integrante de La Cámpora, Vanesa Siley, había pedido que se le inicie un juicio político a Rosenkrantz por sus fallos en causas de delitos de lesa humanidad.

Un día después, el diputado ultra K Leopoldo Moreau, cuestionó a toda la Corte y dijo que estaba «agotada», «muy degradada» y «sin el nivel de otros tiempos». Esa misma semana, la ministra de Justicia, Marcela Losardo, y el secretario de derechos Humanos, Horacio Pietragalla, se negaron a asistir a un encuentro convocado por Rosenkrantz para agilizar los juicios por delitos de lesa humanidad.

En el medio, hubo cuestionamiento del Presidente porque la Corte no habría cumplido con la Ley Micaela que capacita en cuestiones de género a los diferentes poderes del Estado. Desde el tribunal le contestaron que tienen su propia capacitación reconocida mundialmente.

Con esas señales, el oficialismo y sobre todos los sectores más duros del Gobierno, intentaron mostrarle a la Corte que la relación no pasa por un buen momento.

Fuente: Clarín

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