Celebración en plena crisis por el Día de la Lealtad: el Gobierno busca un trampolín para anticipar el año electoral y relanzar el Frente de Todos

NACIONAL POLÍTICA


El Presidente encabezará el acto central por la fecha peronista en la CGT y espera aglutinar fuerzas para cambiar el clima político. La presencia de Cristina, en duda.

El Gobierno aspira a que el acto del Día de la Lealtad sea mucho más que liturgia peronista. En el Gabinete de Alberto Fernández y en la Casa Rosada apuestan a que el acto en la CGT y la movilización virtual se conviertan en el relanzamiento del Frente de Todos, la arquitectura electoral con la que el peronismo logró unificarse para regresar al poder. “Aunque no queramos pensar en eso, estamos en octubre: es el inicio del año electoral. Faltan 12 meses para las elecciones”, recuerda un funcionario muy cercano a Fernández.

En el oficialismo buscan dar una respuesta a los banderazos de la oposición, pero sobre todas las cosas pretende recuperar la mística extraviada por la crisis, la pandemia y los errores no forzados de la gestión, que incluyeron internas de peso en la coalición. «Hay que amalgamar«, afirman en todos los sectores del Ejecutivo. 

Hace un año, en La Pampa, el ahora Presidente y la vice, Cristina Kirchner, protagonizaron una puesta que mostraba la heterogeneidad del armado. “El Frente de Todos es una marca electoral potente que tenemos que volver a poner en valor”, se sincera un funcionario con rodaje político.

Recuerdan que fue precisamente la proyección de un espectro más plural que el kirchnerismo, alejada de los sectarismos y encarnada en Fernández lo que le permitió al oficialismo llegar al poder.

En el medio de las versiones que interpretaban la conmemoración peronista como un fortalecimiento de la figura presidencial, los dirigentes más leales a Fernández, que participan de armado del acto en la CGT, juran que quieren contar con la presencia de la vicepresidenta, que aún no fue confirmada. “Queremos que esté de la manera que sea, porque el FdT es con ella, también ”, advierten mientras que recuerdan que el jefe de Estado se reconoce “frentetodista”.

Argumentan que la contienda electoral durante los próximos meses tensionará los vínculos entre el oficialismo y la oposición. “Eso -la polarización- de alguna manera nos va a ordenar”, explican en el Ejecutivo.

La demostración empírica de esa hipótesis fue la reaparición mediática del ex presidente Mauricio Macri, que fue largamente celebrada en el oficialismo; un bálsamo en el medio de la suba del dólar. “La figura de Macri es muy cohesionadora, nos vino bárbaro que hablara, no solo por lo que dijo -que es increíble- sino porque es un recordatorio”, aporta un integrante del Gabinete.

Destacan que fue el rechazo a Macri el que permitió plasmar la unidad entre las diferentes facciones del oficialismo y cicatrizar heridas que parecía que nunca cerrarían. El fundador del PRO, además -según las encuestas que manejan en el oficialismo- conserva una altísima imagen negativa.

A pesar del espíritu antimacrista, son varios los ministros que repiten que “con Macri no alcanza” ni para forjar una propuesta electoral que asegure el triunfo ni para gobernar. «Hay que construir algo más grande que el peronismo y seguir ampliando Frente de Todos», insistió este viernes el ministro de Obras Gabriel Katopodis en declaraciones a Futurock

Fuente: Clarín

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