Coronavirus: Argentina sólo pudo testear más que Ecuador, Bolivia, Guyana y Surinam en la región

NACIONALES POLÍTICA


Es el balance por millón de habitantes, a más de cinco meses de iniciada la pandemia en Sudamérica. En la mayor parte del continente y en Europa hubo niveles de testeo más altos. Qué impacto tiene el déficit en que aún no se pueda salir de la cuarentena.

“La cuarentena” podría ser una novela de Kafka, un dibujo de Escher o una cinta de Möebius. Los protagonistas no pueden escapar de su destino paradojal y no terminan de entender qué hacer para lograrlo. El problema es que el escenario se plantea como el choque de dos fuerzas que se pretenden equiparables, pero son desiguales: la pandemia por coronavirus y el aislamiento obligatorio. Se supone que este último sea la clave para neutralizar a la peste. Pero es como querer atrapar la propia sombra: la silueta oscura sobre la superficie siempre fugará hacia adelante.

¿Qué pudo haber fallado en la Argentina para que, a diferencia de la mayoría de los países, aún no pueda salir del encierro? Una pista para hallar la respuesta es lo que la Organización Mundial de la Salud propuso como un mantra al comienzo de la pandemia y algunas naciones lo hicieron mejor que otras: “Testear, testear, testear”.

Así lo repitió el director del organismo, Tedros Adhanom, cuando en la Argentina aún se evaluaba si el dengue provocaría mayor daño que el coronavirus. Ese mantra era precisamente la fuerza que -junto con la cuarentena- podría haber debilitado mucho más rápido al Covid. Pero las mediciones y testeos fueron un punto débil por estas latitudes en los últimos años de historia.

Argentina ha hecho hasta ahora 19.289 testeos por millón de habitantes (un total de 842.673). Hay sólo cuatro países de Sudamérica con menos por cada millón: Bolivia (16.608), Ecuador (15.207), Guyana (6.751) y Surinam (6.499). Guyana y Surinam son casos particulares: entre ambos suman menos de 1,5 millón de habitantes y 52 muertos. Si no fuera por estos pequeños territorios, Argentina tendría su lugar en el podio entre los que menos testearon.

En Europa no hay un solo país que no supere esas cifras magras, más cercanas a los valores africanos. En Africa, la mayoría de las naciones no supera los 10 mil testeos por millón de habitantes. Luego, a nivel mundial y dejando afuera a los países que poseen una población muy reducida, el mayor nivel de testeos lo tienen Emiratos Arabes, Dinamarca, Reino Unido y Rusia.La Organización Panamericana de la Salud posó su preocupación este martes sobre los picos en dos países: Argentina y Colombia. La relación costo beneficio da en Argentina un poco mejor que en Colombia, aunque la brecha entre los resultados se fue cerrando en las últimas semanas. Colombia realizó el doble de testeos que Argentina: 38.136 por cada millón de habitantes. Sin embargo, allá tienen 8.057 casos de coronavirus y 265 muertes por millón, mientras en nuestro país la cuenta da 5.767 casos y 111 muertes.

Como se ve, el vínculo entre la mayor cantidad de testeos y un mejor control de la pandemia no es tan lineal. Los testeos son parte de un combo en el que, claro, juega la cuarentena. Hay países que hicieron muchos más testeos que Argentina y sin embargo por ahora tienen una tasa de letalidad mayor. Son los que descuidaron el aislamiento o no tuvieron tiempo para imponerlo oportunamente. Aquí se dio lo contrario: se apostó casi todo a la cuarentena y se resignó el volumen de testeos.

Para decirlo de otra manera: más testeos posiblemente hubiera significado menos días de cuarentena. En suma, lo que podría haber apuntalado el Estado para que ese déficit no tuviera que ser subsanado por la población confinada más que en ningún otro lugar del mundo.

Testear más es clave porque permite que una mayor cantidad de contagiados queden aislados, y de ese modo se evita que sigan contagiando a otras personas. En consecuencia, cuando eso sucede, cada vez más gente está en condiciones de salir a la calle a realizar sus actividades con menor riesgo de infectarse.

En la Argentina se vienen realizando los planes Detectar en zonas puntuales del AMBA, en las que se presume puede haber más casos de coronavirus. Pero la evidencia indica que no alcanzan para que la circulación comunitaria del Covid no continúe su lógica multiplicación exponencial. De hecho, el índice de positividad es muy elevado, promedia el 40 por ciento y da cuenta de que hay muchos más contagiados de lo que indican los registros. También indica que todos esos casos que se escapan no pueden ser aislados.

Entonces, lo dicho: es como tratar de capturar la propia sombra. Lo que busca la cuarentena, en todo caso, es apagar la fuente de luz que gesta a esa sombra que nunca dejar de huir, pero vivir en la oscuridad por demasiado tiempo no es cosa fácil. El peor escenario se da, además, cuando se quieren apagar todos los reflectores y varios igual quedan prendidos.

Los testeos fueron un tema de discusión dentro y fuera del gobierno argentino. En el comité de infectólogos, Pedro Cahn relativizó la importancia de testear más. Argumentó incluso que en el mundo no había suficiente cantidad de kits a los que se pudiera acceder. Hasta el mismo ministro porteño Fernán Quirós sostuvo esa justificación. Un tímido Eduardo López, del mismo comité nacional, fue la única voz oficial que se animó a decir que el país estaba testeando poco.

​Un misterio insondable es por qué, si los tests son un bien escaso en el mundo, la mayoría de los países pudo disponer de un volumen mayor que la Argentina. Y no sólo los del primer mundo. La opción por una política más agresiva en este aspecto es la que en definitiva hubiera determinado que el aislamiento de los casos positivos no se volviera una quimera. Sobre todo, en el Conurbano bonaerense, previsible corazón de la pandemia en Argentina.

Fuente: Clarin

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