Casi sin apoyos del PJ bonaerense y los intendentes, Mario Ishii empieza a ser investigado por su frase narco

NACIONAL POLÍTICA


Este lunes se tiene que notificar del expediente por presunto encubrimiento. Un dirigente massista y un alcalde ultra K, entre los pocos apoyos.

“Hay que dejarlo hasta que rompa el hervor “. La referencia culinaria es al caldo espeso donde se cocina Mario Ishii, intendente de José C. Paz. Casi sin apoyo del PJ bonaerense, a cierta distancia de los jefes comunales partidarios y con un silencio absoluto del Gobierno provincial que comanda Axel Kicillof desde donde no emitieron ninguna señal de respaldo pasados tres la frase del intendente en un video donde daba a entender que encubría a vendedores de droga.

A 48 horas de conocido el video que martiriza al intendente, el peronismo orgánico no aportó apoyo. Ni siquiera la formalidad de algún twitter de compromiso. “Representa los viejos métodos”, se ponen a resguardo algunos colegas. Citan nombres de “barones del Conurbano”, superados o en retirada. ¿Cuáles son esas formas?. «La prepoteada», argumentan. Pero, en este caso, habría sospecha de delito. Encubrimiento, para ser precisos con el Código Penal.

Los hechos: en una discusión de tono gremial con choferes de ambulancias de ese distrito, Ishii reclamó mayor compromiso con el trabajo, en una situación de emergencia por el COVID 19. En la discusión de partes, el alcalde manifestó “yo quiero laburar con los que quieren laburar y que tengan ganas de laburar”. “Los que no quieren laburar, muchachos, tienen libertad de acción”, insistió. Y luego, el abundamiento de mensaje lo dejó expuesto. A tiro de video. Les recordó que “cuando se cagan de hambre y me vienen a pedir laburo, yo se los doy. Cuando se mandan una cagada que me venden falopa, yo los tengo que cubrir… cubrir o… no los rajé todavía… Cuando me estaban vendiendo falopa con las ambulancias. Entonces, muchachos, ojo al pancho que los tengo a todos anotados para rajar”.

Alguien filmó esta secuencia. La reunión duró 40 minutos. Ishii alega que lo sacaron de contexto. Habla de “traidores”, una calificación que ya había utilizado antes. Los dichos representan una evidencia consistente para la Unidad Fiscal N° 9 de Delitos Complejos de San Martín, a cargo de Miguel Ángel Viera Miño. Este lunes será notificado de la apertura del expediente por encubrimiento y arrancará el expediente judicial.

“Nosotros vamos a actuar a derecho y concurriremos para colaborar con la Justicia. Seguro se aclarará este equívoco”, explicaron a Clarín en las cercanías de Ishii. La estrategia es desligar la palabra “falopa” del verdadero sentido que, según la defensa, quería referir el intendente. “Falopa” sería un sustitutivo de “medicamentos”. Es decir, la cuestión se agotaría en una cuestión semántica, aunque vender medicamentos de manera clandestina también es un delito.

Tras notificarse, en la semana Ishii recibirá la citación para declarar en la UFI N° 5. En cambio, el velo politico sobre el acompañamiento de Ishii en el peronismo ya permite ver algunas cuestiones. El fin se semana no asomó pronunciamiento desde el Frente de Todos. Consultados funcionarios del gobierno provincial alegaron que son temas judiciables, con pocos elementos para opinar.

¿Algún intendente solidario?. Apenas Mario Secco, de Ensenada, intentó comprender la situación. «¡Qué loco, eh! Mario tiene su manera de ser y a veces dice cosas… Yo siempre lo veo laburando y matándose para tratar de dar una respuesta a la gente. Por ahí tuvo un día en que se calentó y dijo cualquier barbaridad. No creo que sea así», relativizó.

También se sumó el diputado provincial massista Jorge D’Onofrio. Habló de “fueras de contexto” en la aparente confusión semántica con la “falopa”. «Hoy quiero reconocer a Mario Ishii, gran gestionador y además un decidido enemigo de las mafias y del narcotráfico», mencionó el legislador en su cuenta de twitter.

Entre los intendentes decían que D’Onofrio es » massista» y Secco, un ultra K, «viene del Frente Grande”. Ningún PJ orgánico, expresado de otra manera.

A última hora del domingo, se sumó a los respaldos Sergio Berni, ministro de Seguridad bonaerense. «Me parece que lo que dijo fue una mala expresión que no tiene nada que ver con la realidad», lo defendió. Desde la Provincia aclararon que eran dichos «a tono personal» y que «no representaban la postura de la gobernación ni de Kicillof».

El gobernador se mantiene a distancia extrema de la cuestión. Hay recelos con Ishii desde el 27 de diciembre del año pasado. Ese día, Kicillof intentaba la aprobación express de la Ley Tributaria. Estuvo a un centímetro. Mejor, a dos bancas, porque esas fueron las que le faltaron para lograr el quórum. Una correspondía al diputado José Pérez, quien no estuvo en el recinto por orden de Ishii. El intendente reclamaba un puesto para el CEAMSE que Kicillof no estaba dispuesto a conceder.

Otra vez los hervores que bullen a fuego lento. Esa defección no está olvidada.

Como tampoco olvidan los intendentes del Conurbano, y de varios distritos de la Provincia, cuando Ishii, como colectora de la fórmula Cristina – Amado Boudou, sembró de listas propias los principales distritos. Fue con la lista 678 a la Gobernación. En Lomas de Zamora, por citar un caso, le plantó cuatro nóminas a Martín Insaurralde.

Esas antiguas ojerizas tienen más componentes. En el último comicio pegó un esquinazo a los intendentes de la 1ra sección electoral, quienes procuraban una negociación en bloque con La Cámpora y el kirchnerismo más concentrado. A último momento, Ishii se habría cortado para una negociación unilateral que le permitió colocar un legislador de su distrito.

También coleccionan facturas viejas. Como la del 2009, cuando Cristina perdió la elección de medio término el propio Ishii se ofreció para “salir a cazar traidores”.

Todo adquiere el valor del mero prejuicio. O no. Le adjuntan a la facturación su última definición pospandemia. Dijo hace días que “para fines de agosto vamos a estar como en 2001. Viví dos saqueos y pienso que la gente va a volver a 2001”. Atribuyen, otra vez, la búsqueda precipitada de atención. Eso se traduce en mayor ayuda social al distrito. Como se vé, al igual que con los choferes de ambulancias, resume un método. Pero, en el Gobierno nacional tampoco caerían bien esas formulaciones para obtener prebendas. Demasiado tendría Alberto Fernández con los problemas dentro de la coalición oficialista.

Fuente: Clarín  

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