Por qué Alberto Fernández depositó su confianza política en Martín Guzmán para negociar una solución a la deuda externa

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El Presidente designó al ministro de Economía cómo único negociador frente a los bonistas y el Fondo Monetario Internacional, y lo respalda pese a las pujas palaciegas y a su inexperiencia en el ejercicio del poder

La decisión política pertenece a Alberto Fernández, y la ejecución técnica está en manos de Martín Guzmán. El presidente y el ministro de Economía, cada uno en su complejo mundo, hacen ciertas consultas para no quedar solos en la Torre de Marfil. Pero cuando concluye el día, poco importa si son bonistas con jurisdicción extranjera o el Fondo Monetario Internacional (FMI), la toma de decisión es de Alberto Fernández y la aplicación en el terreno es responsabilidad de Guzmán. Y de nadie más.

El tándem protagonizado por el presidente peronista y su ministro hincha de Gimnasia no es una sugerencia del FMI, como sucedió cuando Christine Lagarde pidió que Luis “Toto” Caputo sea reemplazado por Nicolás Dujovne. Caputo quería jugar el dólar para evitar eventuales corridas, mientras que Dujovne respetó como un credo el sistema de bandas impuestos por el FMI. Macri se alineó con Lagarde y entonces la negociación fue un formalidad tautológica: el ministro de Hacienda cerraba lo que ya se había decidido en Washington.

Fernández y Guzmán tiene otra lógica de funcionamiento. El presidente escucha las explicaciones de su ministro y a continuación asume decisiones de Estado que involucran a diferentes acreedores de la Argentina. No existe la receta destinada a satisfacer a los bonistas con los millones de dólares aportados por el FMI.

Cada bloque de acreedores tiene un tratamiento diferente (bonistas con jurisdicción local, con jurisdicción extranjera y FMI), aunque en todos los casos se comparte un mismo axioma cincelado entre Alberto Fernández y Guzmán: “se pagará cuando haya plata, antes no”, dijo el presidente a Panorama.

Mauricio Macri, Christine Lagarde y Nicolás Dujovne cuando el FMI concedió los créditos a la Argentina

Mauricio Macri, Christine Lagarde y Nicolás Dujovne cuando el FMI concedió los créditos a la Argentina

Alberto Fernández se respalda en Guzmán por su conocimiento académico de la deuda externa, bonistas, acreedores privilegiados y el FMI. El presidente frecuenta a su ministro desde hace años, y su trajín en el sistema financiero internacional fue un bonus track al momento de optar por las variables Guillermo Nielsen y Matías KulfasLa directora actual del Fondo Monetario Internacional, Kristalina Georgieva, sonrió con satisfacción cuando le informaron desde Buenos Aires que Guzmán era el único interlocutor del Presidente en la negociación de la deuda.

Las relaciones de poder y los vínculos académicos tejieron una trama que vuelve más sólida la relación entre Alberto Fernández y Guzmán. Georgieva reconoce la formación intelectual del ministro de Economía, y habló sobre la deuda externa y de él con Francisco.

A su vez, el Papa conversó con Joseph Stiglitz sobre la situación de la deuda y los países emergentes, y en la charla también se comentó sobre la función técnica que ejecutará Guzmán con las instrucciones del Presidente.

Francisco, Stiglitz y Guzmán durante un encuentro informal sucedido en el Vaticano.

Francisco, Stiglitz y Guzmán durante un encuentro informal sucedido en el Vaticano.

Entonces, desde esta perspectiva, no sorprende que Georgieva, Stiglitz y Guzmán coincidan la semana próxima en un seminario que se hará en el Vaticano.

Alberto Fernández y Guzmán, cada con su agenda y en momentos diferentes, conversaron con Francisco sobre la deuda externa. Y es probable que la conversación se repita cuando el presidente visite al Papa, el 31 de enero, y Guzmán sea panelista en el seminario que aborde la crisis de la deuda externa y los países emergentes (5 de febrero). Eso no implica que el Vaticano sea un representante negociador de la Argentina ante el board del FMI.

Sin embargo, aunque esté descartada la vía de negociación de Santa Marta con el FMI, su directora ejecutiva Georgieva, Fernández y Guzmán coinciden con la mirada de Francisco sobre el impacto de la deuda externa en los países emergentes. El Papa emitió su segunda encíclica llamada Laudato sí (Alabado seas, en italiano antiguo), y en su texto exhibe una mirada que es compartida por Georgieva (FMI) y el tándem presidente y ministro.

 Si los bancos en Europa te cobran para depositar, porque la Argentina que está mal, tiene que pagar intereses altísimos (Alberto Fernández)

“La política no debe someterse a la economía y ésta no debe someterse a los dictámenes y al paradigma eficientista de la tecnocracia. (…) La salvación de los bancos a toda costa, haciendo pagar el precio a la población, sin la firme intención de revisar y reformar entero el sistema, reafirma un dominio absoluto de las finanzas que no tiene futuro”, argumentó el Papa en Laudato sí.

Las coincidencias ideológicas e inéditas sobre la manera resolver la crisis de la deuda externa no significan sólo un ejercicio intelectual convocado para elogiar la agenda económica y financiera de Francisco. Alberto Fernández conversó por teléfono sobre este asunto con Georgieva y la directora del FMI abordó este asunto cuando recibió a Guzmán en Washington. Y los tres descubrieron que, al margen de las responsabilidades institucionales, existen coincidencias básicas que no se imponen por las circunstancias políticas o la Casa Blanca.

Martín Guzmán estuvo en New York compartiendo un desayuno de trabajo con inversores y banqueros de Wall Street

Martín Guzmán estuvo en New York compartiendo un desayuno de trabajo con inversores y banqueros de Wall Street

Este circuito de poder, entre el presidente, su ministro y la directora del Fondo, tiene química positiva y exhibe las mismas intenciones: liderar una negociación que no desemboque en un nuevo ajuste económico en la Argentina.

Sin embargo, esa coincidencia ideológica no es una condición mágica que permitirá cerrar una negociación “express” con los bonistas extranjeros y el FMI. Alberto Fernández y Guzmán han diseñado una hoja de ruta que tiene tres ejes básicos. Máxima dureza en la negociación, sin caída en default, y rechazó absoluto a las recetas que impliquen más ajuste, miseria y alza del desempleo.

“Si los bancos en Europa te cobran para depositar, porque la Argentina que está mal, tiene que pagar intereses altísimos”, argumentó el Presidente.

En la distribución de tareas específicas, el presidente Fernández recorrerá Europa para sumar apoyo político a la negociación de la deuda externa, mientras que Guzmán viajó a New York para conversar con inversores extranjeros y altos funcionarios del FMI. El ministro es protagonista de la negociación y su información clasificaba viaja sin escalas al Whatsapp del Presidente. No hay intermediarios, ni adláteres. Sólo Alberto Fernández y Guzmán. Ni uno más, ni uno menos.

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