Debate presidencial: lo mejor y lo peor de Mauricio Macri

NACIONAL POLÍTICA


Estuvo más suelto que en Santa Fe y salió a pegar de entrada. Hizo eje en la corrupción y apeló a la esperanza. Dejó algunas preguntas sin responder.

«No cambio para acomodarme». «Tengo un compañero que da la cara». Esta vez, tras un protocolar «feliz día a todas las madres», Mauricio Macri tardó nada en salir a polarizar con el kirchnerismo. En los 45 segundos de presentación, lo hizo aludiendo a Alberto Fernández y Cristina Kirchner pero sin mencionarlos. Cuando arrancaron los 2 minutos de debate real, con la seguridad como eje, sí nombró a su rival kirchnerista con nombre y apellido. Lo hizo para recordar su paso como jefe de Gabinete cuando, según el Presidente, «se importaron 20.000 kilos de efedrina, contra 20 kilos de ahora». Fue, de entrada, un Macri distinto al del primer debate.

 

El cierre del bloque inaugural también le sirvió al líder de Juntos por el Cambio para dejar un eslogan de grieta vigente -«Somos distintos a ellos»- y mostrarse visiblemente más cómodo que en el primer debate. Esa polarización fue y es el eje de la campaña macrista.

Convencido de que «la corrupción» es el tópico donde mejor puede diferenciarse del kirchnerismo, Macri se las ingenió para adentrarse en este tema cuando la discusión y propuestas debían orientarse a un punto débil de su gestión: empleo y producción. Allí tuvo la ayuda de un rivalJosé Luis Espert, quien hizo la pregunta más directa a Fernández: «¿Usted no vio nada?».

 

También en el rubro «Federalismo, Calidad Institucional y Rol del Estado», el Presidente decidió pegar fuerte y al medio: terminó hablando de libertad de prensa, justicia independiente y hasta «Maduro dictador», tres ejes en los que el kirchnerismo sigue generando dudas en un importante sector de la sociedad.

En este rubro, quizá, se vio una parte de lo peor de Macri en el debate. No por lo que dijo sino por lo que dejó sin responder, sobre casos sensibles como el Correo Argentino y el blanqueo de plata de familiares. En este caso, el que contó con una aliado fue Alberto Fernández: lo «ayudó» Nicolás del Caño para meter el dedo en la llaga de las relaciones dudosas.

También quedan interrogantes sobre algunas promesas/frases que Macri desgranó en la Facultad de Derecho «como mayor crecimiento» o «suba del empleo», con una economía aún en crisis. Más concreto, prometió que los créditos UVA «ajustarán por salarios» y ya «no más por inflación».

En este segundo debate, el Presidente pareció mejor plantado, más tranquilo, incluso  defendiendo lo difícil de defender, como el aumento de la pobreza durante su gestión. Macri volvió a polarizar a pleno. Apeló al voto espanto y a la esperanza. En las PASO no le alcanzó. ¿El domingo le alcanzará?

Fuente: Clarín

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