Caso Skeppstedt: “Desarrolló su bestialidad contra la víctima”

LOCALES POLICIALES


A tres semanas del episodio frente al edificio judicial de calle Lavalle, de Eldorado, que terminó con la muerte de Mariano Antonio Skeppstedt (65), la defensa de la víctima sostiene que en la causa hay suficientes elementos probatorios para determinar la responsabilidad criminal de Pablo S. (28).
“Todavía no tenemos los resultados de la autopsia, por el momento sólo hay un informe de Criminalística en el expediente que cuenta con indicios más que suficientes como para que podamos inferir que Mariano tras ser agredido cayó muerto”, sostuvo Rolando Oliva Bertoglio, abogado de la familia Skeppstedt.
En ese sentido, en diálogo con Acá te lo contamos por Radioactiva, reveló: “Las fotos son bastante cruentas, brutales y revelan un muy fuerte golpe en la zona mandibular izquierda, sostenemos que Skeppstedt cayó muerto porque no presenta en las manos signos de defensa al caer, es decir ya cayó inconsciente”.
En relación a esto, en la víspera trascendió que la autopsia reveló que la víctima mortal presenta un golpe en en el cráneo que sería producto de la caída. Esto significa que Skeppstedt habría fallecido por la caída, una de las posibilidades que se manejaron desde que se conoció su fallecimiento en plena vía pública.
El letrado comentó que el pasado viernes, cuando se constituyó como querellante, presentó alrededor de 15 medidas probatorias, las cuales fueron acompañadas el último martes por una segunda batería de medidas, entre ellas testimoniales, entrecruzamientos de llamadas telefónicas, y el mejoramiento de las imágenes del video que tomó estado público.
Oliva Bertoglio buscará probar que Pablo S. tenía la intencionalidad de producir el daño con este resultado fatal. “Anunció la agresión, él tenía ganas de pelear, desarrolló toda su bestialidad contra la víctima, con evidente desigualdad física y de edad”, manifestó con firmeza.

El camino del delito

El caso es investigado momentáneamente como homicidio simple, aunque la carátula se podría modificar con el correr de la instrucción.
Según indicó el abogado de la víctima, en el abocamiento consta que hay amenazas. “El camino del delito se inicia cuando, en horas de la madrugada del 28 de junio, este sujeto desde su teléfono celular procedió a tomar contacto con la víctima, que no resultó ser la víctima fatal, en el que le recriminaba por una supuesta relación sexual que habría tenido con un amigo de él, y en tono amenazante comenzó a sugerir que se iba a presentar en el  trabajo de Karen para que le dé explicaciones”, dijo.
Y añadió: “A media mañana el tono de los mensajes fue mucho mayor, Skeppstedt fue a proteger a su hija y no tenía su celular, no sabía que ella ya estaba a salvo en su casa, entonces sucede el hecho en el que el imputado ya tenía representada la posibilidad de la agresión”.
“Sostenemos que no fue un accidente, no fue una situación del momento, en la causa hay méritos suficientes como para imputar el hecho del homicidio”, declaró.
Sobre el golpe letal en inmediaciones del edificio donde funcionaban los juzgados Civil y Correccional de la Capital del Trabajo, comentó que el imputado “abordó violentamente a la víctima, en tres segundos se desarrolló la secuencia de dos a tres golpes, fue el tiempo que le llevó liquidarlo, fue brutal, el último golpe fue con el antebrazo de manera descendente, cuando el cuerpo ya estaba cayendo”.

Los mensajes del acusado, una prueba clave

Hace dos semanas, El Territorio publicó los violentos mensajes que mandó el acusado Pablo S. a la hija de la víctima, Karen, pocas antes del mortal desenlace. Los registros son de unas pocas horas antes de la muerte de Skeppstedt, el 28 de junio, y muestran el hostigamiento y el peligro al que estaba expuesta la trabajadora del Poder Judicial. Se confirma que el presunto homicida tenía planeado agredir a ella y a su padre: “Llamalo a tú papá, así le pego bien también”. Esta conversación es una de las pruebas en la que se apoya la querella para intentar comprobar que la intención del acusado era atacar al jubilado. “Ya te voy a esperar afuera de tu casa, andá con tu papá que quiero pelear bien. Con tus primos, todo. Desbloqueame del WhatsApp ya, la re milputa, la maldad que te espera, ni me conocés, estoy esperando a que salgas del laburo”, fueron, concretamente las amenazas cerca de las 9.30. Él acusado decía que la iba a esperar a la salida para golpearla y “hacerte pasar vergüenza” y ella pedía que no la moleste más. “Te voy a romper la boca, llamá a tu papá así pego bien y ya no nos vemos más la cara”, fue la última amenaza para quien sería la víctima mortal.
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