#Elecciones2019: dura crítica de Carrió luego de las elecciones en Córdoba

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La dura derrota sufrida en Córdoba desató una ola de discusiones en el interior de Cambiemos. Elisa Carrió le reprochó a Frigerio la falta de apoyo a su candidato. Patricia Bullrich quiso disimular el fracaso y afirmó que “Cambiemos no se presentó”, mientras los más cercanos al presidente Macri prefirieron echarles la culpa a los radicales

Tras la aplastante derrota en Córdoba del candidato de la Casa Rosada, que acumula ocho comicios provinciales sin que el oficialismo pueda mostrar un triunfo, llovieron los pases de factura en Cambiemos. La primera en la fila fue Elisa Carrió, quien le apuntó a Rogelio Frigerio: “Hubiera preferido que algún ministro del Interior acompañara más a los referentes de Cambiemos”, le reprochó. Desde la Rosada intentaron bajar el tono y advirtieron que un involucramiento mayor del Gobierno hubiera llevado a una derrota peor. La ministra de Seguridad, Patricia Bullrich, le recordó a Carrió sus traspiés en la campaña cordobesa: “La lucha contra el narcotráfico no es un tema que utilicemos en la campaña”, retrucó. En tanto, el radicalismo que busca rediseñar Cambiemos también salió golpeado por el escrutinio. Lo reconoció Federico Storani, quien indicó que el resultado es “una tragedia política”.

El Gobierno esperaba una derrota en Córdoba. Ya se habían desvanecido los sueños de arrebatarle la provincia al peronismo, que tuvieron hasta 2018. Desde hacía tiempo que el objetivo era salir segundos. Ese objetivo (poco ambicioso) lo consiguieron: el candidato de la Rosada, el radical Mario Negri, superó a su correligionario Ramón Mestre por seis puntos. Pero la diferencia de 36 puntos con Juan Schiaretti no les dio ningún margen para festejar a los macristas.

La única que se animó a comentar que había derrotado al tercero fue Carrió. Sostuvo que, dentro de Cambiemos, prevaleció Negri sobre Mestre. “Yo he sacado menos votos que Mario y aprendí de eso. Dios poda el árbol para que dé más frutos”, lanzó una de sus metáforas bíblicas. “Córdoba jugó a la historia de Cambiemos. No jugó al resultado electoral de la gobernación. Córdoba jugó a que Cambiemos esté representada por personas decentes”, aseguró Carrió, e hizo un análisis llamativo: “Estamos débiles, pero somos fuertes”. A esa altura de la noche del domingo, Negri parecía dispuesto a pedirle que dejara de ayudarlo, como hizo Lilita en la campaña cuando celebró la muerte de José Manuel de la Sota o le deseó a un periodista que no le pasara nada a su familia. Carrió reconoció que fueron “metidas de pata”.

Pero no se amilanó. Y le apuntó a Frigerio por la falta de apoyo del Gobierno a los candidatos locales (que se tradujo, incluso, en pocos recursos): “Hubiera preferido que algún ministro del Interior acompañara más a los referentes de Cambiemos, y lo digo como fundadora de Cambiemos”, dijo. En verdad, quien no fue a hacer campaña a Córdoba fue Mauricio Macri. El ataque a Frigerio sonó como una advertencia al Presidente.

En la Rosada intentaron no confrontar con Carrió. Sí detallaron que “si el Gobierno se hubiese involucrado más en la campaña de Negri, la derrota hubiera sido el doble de negativa para nosotros”, indicaron. No obstante, en una reunión de la mesa chica de Cambiemos acordaron involucrarse más en las siguientes elecciones provinciales y apuntalar a los candidatos.

El tema fue además retomado en la reunión de Gabinete de ayer, en la que estuvieron presentes Marcos Peña, Frigerio, el jefe del gobierno porteño, Horacio Rodríguez Larreta, y la gobernadora bonaerense, María Eugenia Vidal. El diagnóstico que primó es que la división de Cambiemos lo único que hizo fue potenciar la elección del peronismo. Para ganar en octubre, interpretaron, deben contar con los votos de Negri y de Mestre. La estrategia será intentar volver a sumar a ambos sectores. Eligieron, con una mirada benévola y optimista, tomar el resultado combinado de ambos como “el piso de Cambiemos”.

En rigor, los números expresan una merma de votos. Mestre y Negri sumados obtuvieron un 28,72 por ciento, por debajo del 33,8 por ciento de Oscar Aguad en las anteriores elecciones a gobernador en 2015, y del 48,48 por ciento de Héctor “La Coneja” Baldassi en las legislativas de 2017. Es decir que perdieron entre 5 y 20 puntos porcentuales, según qué elección se elija para comparar.

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