Ante empresarios, María Eugenia Vidal mostró su gestión y despejó dudas sobre su candidatura

NACIONAL POLÍTICA


Dijo que Cambiemos definió que Macri sea el candidato a presidente y ella a gobernadora en la Provincia. También se refirió a la lucha contra las mafias y la pobreza. La escucharon unos 300 hombres de negocios.

En el que fue el inicio de una nueva gestión al frente del poderoso Cicyp (Consejo Interamericano de  Comercio y Producción) que aglutina a las principales entidades empresarias, su flamante presidente, Daniel Funes de Rioja, recibió a María Eugenia Vidal elogiando “su calidad de gestión y visión de liderazgo”.

Rodeado de los presidentes de la industria, los banqueros, constructores, la bolsa y el comercio, Funes de Rioja la respaldó sin disimulo, con un contundente “soy bonaerense”. Y la saludó: “Somos ciudadanos, queremos ser parte, en el futuro esperamos tener muchas comuniones”.

Vidal, que había mantenido un breve encuentro previo con los empresarios, les anticipó en la intimidad que no está en sus planes ser presidenta.

“Soy parte de un equipo y no les puedo fallar a los bonaerenses”, les dijo asegurando que es feliz como candidata a gobernadora.

Y al ingresar al gran salón se detuvo para saludar a Ignacio de Mendiguren, diputado por Sergio Massa. Otra muestra de lo que diría después: “Esto es obra de un equipo, no de un líder y tampoco de un solo partido. La enorme mayoría no quiere más líderes mesiánicos, quiere equipo, equipo de toda la política y de todos los argentinos”. Fue un discurso anti grieta, comentaba Mendiguren.

La gobernadora arrancó con un power point creativo que describía su gestión en un territorio complejo con más de 300 municipios, casi 600 localidades, 590.000 empleados públicos y 16 millones de habitantes: “Si la Provincia es inviable, Argentina se torna inviable. Demostramos que se pueden hacer bien las cosas”.

Y así se detuvo en la reducción del gasto de la política en $ 4.400 millones, el combate a las mafias y las obras realizadas, enfatizando que lo suyo es pura gestión en lo que se leyó como una manera de diferenciarse del pasado y también de la Casa Rosada.

”Hay que poner el cuerpo, convocar al sector privado”, remarcaba Vidal con una voz cargada de emoción.

El discurso, bien de campaña, fue muy aplaudido. “Es una estadista, debería ser la candidata a presidente”, se le escapó a un banquero que pidió reserva del nombre. Y mucho de ese pensamiento se notó cuando terminó de hablar: la aplaudieron de pie.

Después de la carne de ternera y la creme brulée, los asistentes insistieron con la pregunta: «¿Quiere ser presidenta?». Delante de todos, Vidal respondió: “Soy parte de un equipo y tenemos un candidato a presidente definido y a gobernadora. Me comprometí con los bonaerenses”.

Al almuerzo en el Alvear, a razón de $ 100.000 la mesa para 12 comensales, asistieron 368 personas y se trató del segundo más concurrido, después del que tuvo a Mauricio Macri como orador estrella en 2016. Ser parte de esas comidas tiene su costo ya que el Cicyp actualiza al ritmo de la inflación. En 2018 la mesa costaba $ 60.000.

Vidal se explayó sobre el ajuste que aplicaron a la política con la eliminación de las jubilaciones de privilegio.

“Todos los funcionarios deben presentar sus declaraciones juradas”, señaló al agregar que se acabaron las reelecciones a intendentes. “En el 2023 no habrá más barones del conurbano”, enfatizó mientras era interrumpida por aplausos.

Y en lo que se interpretó como un gran guiño a Macri señaló que pudo avanzar porque se trabajó en equipo con el Gobierno nacional: “Son logros que hicimos juntos, por primera vez en muchos años una gobernadora y un presidente trabajan en equipo, estamos trabajando para una provincia conectada con educación de calidad para dar una batalla profunda contra la pobreza”.

De paso, se refirió a su concepción de la pobreza: “Quien crea que la pobreza es solo un problema de ingresos no entiende que es mucho más profundo, es multidimensional, tiene que ver con el consumo, la violencia familiar, tiene que ver con el embarazo adolescente, con escuelas que no siempre están preparadas, con hospitales que no dan turnos para operaciones. Y es también un tema de empleo”, enfatizó.

De esta manera relató la experiencia en el barrio Puerta de Hierro, donde con políticas pro empleo lograron que la marca Etiqueta Negra fabrique zapatillas en uno de los búnkeres donde se vendía la droga.

Para Cristiano Rattazzi, “Vidal muestra el camino a seguir”. Según el profesor Bernardo Kosacoff, “es impactante lo que hizo en un contexto de mal desempeño de la economía”. Pero Daniel Pelegrina, presidente de la Rural, pareció retirarse desanimado. “No mencionó el aporte del campo”, se quejó.

Fuente: Clarín
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