Desesperados, padres piden medidas ante el deterioro de la Escuela 81

LOCALES


La Escuela 81 de Paraje Palmera Boca, en San Pedro, funciona en el mismo edificio desde hace 52 años sin recibir más que pequeñas reparaciones, por lo que en los últimos años su estado es preocupante y se convirtió en un lugar inapropiado para el dictado de clases. Así, en vez de brindar tranquilidad a la comunidad, resultan para los padres desesperantes las horas que sus hijos permanecen en el establecimiento, por lo que solicitan de forma urgente se tomen medidas para mejorar las malas condiciones edilicias.
Si bien el año pasado se conoció que se habría aprobado un proyecto que fue presentado en 2015, en los últimos días la comunidad educativa recibió la noticia de que el proyecto se anuló porque el Gobierno nacional no cuenta con los fondos para la construcción del nuevo edifico.
El establecimiento se encuentra ubicado a metros de la rotonda de intercesión de las rutas nacional 14 y provincial 27 y es de referencia en la zona.
Al llegar al predio escolar es posible confirmar el relato de los padres sin necesidad de ingresar a las aulas, cuyo espacio resulta insuficiente y los alumnos deben compartir los grados. Pero lo que mantiene a las familias en alerta es el deterioro edilicio y temen que la mampostería o el cielorraso caigan sobre los niños.
“Es imposible dar clases en esta escuela, nuestro miedo es dejar los chicos, volver a la casa y que la maestra nos llame diciendo que una parte del techo se cayó sobre tu hijo”, indicó  Cristina Aguilar.
“Desde el Gobierno dijeron que no hay fondos para el nuevo edificio, nosotros exigimos que se tomen cartas en el asunto, nuestros niños y maestros tienen derecho de contar con una escuela en perfectas condiciones”, agregó.
La escuela presenta rotura en el cielorraso, cuenta con sólo dos baños para más de 120 alumnos y para el plantel docente. Además los pisos exteriores están rotos y las paredes presentan rajaduras.
En la parte posterior existen pozos negros cuyas tapas se encuentran en muy mal estado y representan un serio peligro.
En algunos sectores es posible notar la intención y el esfuerzo que realizan los padres y docentes para hacer reparaciones, sin embargo gran parte de los tirantes y maderas están podridos. En los días de lluvia, el predio se inunda y los grados se empapan porque el techo muestra numerosas goteras, lo que inquieta a las familias considerando que se acerca el invierno.
La comunidad se siente abandonada, ya que desde hace varios años se envían notas para poner en conocimiento sobre la triste realidad, por lo que los padres, que valoran el hecho de contar con el establecimiento funcionando en ese lugar, no descartan tomar medidas más drásticas.
“Nos cansamos de las promesas, es la única escuela donde nos es posible enviar a nuestros hijos, el futuro de nuestros hijos es estudiar, pero así es un peligro”, enfatizó Virginia Fretes, otra de las madres.
A su vez detalló: “La escuela se está cayendo, en cualquier momento puede pasar una desgracia. La directora y los maestros hacen de todo para atender bien a los niños. Este pedido es de todos los padres, sentimos que porque somos humildes no nos escuchan, vamos a cortar la ruta o tomar la escuela si no tenemos respuesta”.

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