Los radicales ahora se sienten contenidos, pero exigen más cargos que el del vicepresidente

NACIONAL POLÍTICA


En momentos de tensión, macristas y hombres de la UCR se cruzaron en el CCK en un homenaje a Alfonsín. También estuvo Lavagna.

Positivo, aunque no alcanza. La posibilidad que abrió el macrismo para que el radicalismo integre la fórmula presidencial funcionó como una señal de apertura del Gobierno hacia sus socios, pero desde diferentes sectores -con matices en función de los distintos posicionamientos dentro del partido- marcaron la necesidad de ir más allá de la negociación por ese cargo y apuntar a un reclamo repetido: mayor participación en las decisiones y correcciones en el rumbo de la economía. Para el PRO alcanza, eso sí, para contener y ganar tiempo de cara a la convención nacional de la UCR que discutirá sobre su continuidad en Cambiemos.

La presentación de un documental y un libro de Raúl Alfonsín -por los 10 años de su muerte- de la revista Noticias funcionó como punto de encuentro entre radicales y macristas.

Rogelio Frigerio, Diego Santilli y Federico Pinedo se cruzaron en la cúpula del CCK con Ernesto Sanz, Daniel Salvador, Jesús Rodríguez y Ricardo Alfonsín.

El ministro del Interior también charló unos minutos con Daniel Scioli y a unos metros Sergio Palazzo escuchaba a Roberto Lavagna, cuya irrupción generó en parte la movida del Gobierno para evitar fugas de dirigentes de la UCR. El otro motivo, acaso más determinante: la crisis económica que no cede.

No tiene que ver con cargos o nombres. Los problemas de la Argentina no son culpa de Michetti. Es necesario constituir un frente más amplio”, decía en la entrada Alfonsín, uno de los más críticos del partido.

“Es una buena noticia. Hay una etapa distinta que requiere mejorar el funcionamiento de la coalición. Limitarlo al cargo es reducir la magnitud de la discusión”, matizó Rodríguez, alineado con el macrismo.

Sobrevoló la aspiración de pasar de coalición electoral y parlamentaria a de Gobierno. “Ellos entendieron que nuestra posición es más llana y abierta, lamentablemente producto de la necesidad. Para que tengan mayor poder de decisión… bueno, hay que ver de qué manera”, gambeteó uno de los macristas.

Salvador contaba que este miércoles se aseguró el apoyo de más de 50 de los 70 convencionales nacionales por la provincia de Buenos Aires a la continuidad en Cambiemos: «Hay tensiones, pero no se trata de conseguir algo para seguir. Eso no está en riesgo. El desafío es buscar mecanismos de decisiones políticas compartidas”.

La mayor inquietud la genera la economía: uno de los radicales puso en duda la eficacia del “service” -así llamó los eventuales reacomodamientos entre los aliados- sin una mejora en estos meses.

Fuente: Clarín

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