Beneficiarios de Procrear aducen falencias, abandono y aislamiento

ECONOMIA LOCALES


Siguen apareciendo nuevas denuncias públicas de los beneficiarios del Procrear que recibieron viviendas en Itaembé Guazú, debido a las falencias que se continúan hallando en las construcciones.
Por si fuera poco, a las estructuras defectuosas, se suma el estado de abandono y aislamiento que sufre el barrio en cuestión, en la zona perteneciente al programa nacional.
A tal punto, que aún después de dos meses habitando las viviendas, los vecinos no cuentan con recolección de residuos, ni contenedores, entre otros servicios básicos.
Los afectados realizaron una recorrida por las calles que unen las manzanas del lugar, que a diferencia del lindante barrio conformado con casas del Iprodha, posee las calles inhabilitadas, agua de cloacas en las veredas y enormes pastizales en donde deberían estar los espacios verdes.

Aumentos
De acuerdo a lo que explicaron los vecinos, tras el sorteo, la entrega de las viviendas estaba pautada hace un año y medio, pero recién se efectivizó hace dos meses. No obstante, de las 715 casas que hay construidas, solamente se entregaron las llaves de unas 70.
“Iban a entregar una tanda de 230, pero hubo gente que rechazó el crédito porque no le alcanzó el dinero, ya que a último momento nos avisaron que teníamos que pagar una diferencia, es decir, se elevó el costo”, detallaron.
Asimismo, indicaron que en Misiones, el Procrear cobra las tasas más altas del país, de un 7,3%.
“Desde que firmé el contrato hasta ahora, ya la casa subió unos 100.000 pesos y a otras familias se le fue al doble del precio”, adujo uno de los vecinos.
Eso molesta aún más a los residentes, puesto que aseguran pagar todo como corresponde, y no recibir la vivienda en las condiciones pautadas.

Sin poder reclamar
Aunque la infraestructura de la casa tiene garantía de tres meses, ni siquiera hizo falta esperar tanto. Es que, desde el primer día, los nuevos propietarios comenzaron a notar las filtraciones de grandes dimensiones.
“Hay casas que tienen doce filtraciones a la misma vez; cuando llueve es una locura”, argumentaron.
A su vez, los vecinos aducen sentirse solos ante los reclamos, puesto que los responsables “se pasan la pelota” sin brindar soluciones.
“Nos dieron un 0-800 donde debíamos reclamar, que es del Banco Hipotecario, porque es el representante del fideicomiso. Llamamos y no nos toman el reclamo porque nos dicen que van a derivar a las empresas constructoras y no nos dan números de reclamos porque dicen que no somos clientes del banco”, explicaron.
Al tiempo que añadieron: “Por su parte, algunas de las empresas encargadas de la construcción (porque hubo varias contrataciones diferentes) nos dicen que no pueden solucionar porque la orden la tiene que dar el Hipotecario, y así se tiran la pelota”.
Además de la cuestión estructural, las casas también venían con algunos electrodomésticos, como un aire acondicionado, calefón y cocina.
“Hay gente que ni siquiera eso le funciona, hay casas en las que se están bañando con palanganas porque no anda el calefón y nadie se hace cargo”, reclamaron.
También recordaron que “la cuota y el monto de la casa es alto como para que no funcione nada, algunas cosas pasamos por alto, como los picaportes que no funcionan o los vidrios que no cierran, pero otras cosas ya son demasiado”.

Espacios verdes
El barrio de Procrear en sí no está habilitado como tal. Las calles se encuentran clausuradas, incluso frente a la escuela, que está en el centro del conglomerado habitacional.
“Estuvimos dos meses sin alumbrado público, todo alrededor en la parte de Iprodha había luz y nosotros nada, tuvimos que gestionar los vecinos mediante notas para que nos coloquen la luz”, advirtieron.
En cuanto a la recolección de residuos, los vecinos explicaron que deben caminar hasta la parte correspondiente a Iprodha, donde están ubicados los contenedores para poder depositar las bolsas.
“Por acá no pasa ningún camión y tampoco los colectivos, que rodean y dejan a la gente lejísimos de sus casas, pero no entran”, expresaron.
En cuanto a los espacios verdes, son inexistentes. Los vecinos arreglaron la única plaza que se halla en el barrio por cuenta propia. “Un fin de semana nos pasamos cortando el pasto, limpiando, arreglando todo, porque era realmente un pastizal”, contaron.

Y concluyeron: “Las casas de Iprodha tienen pasto, los contenedores, los canteros, estamos a metros y se nota la diferencia porque directamente ellos tienen asfalto y nosotros empedrado, ellos tienen servicios y nosotros nada, no entendemos por qué ese aislamiento y discriminación, nadie se hace cargo y nosotros seguimos pagando carísimo las casas que filtran agua y se llenan de barro cuando llueve”.

$100.000

Aumento.
Es lo que se incrementó el valor de la vivienda a uno de los vecinos afectados, desde la firma del contrato. Sin embargo, la estructura se encuentra en mal estado y con importantes falencias.

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