Cristina Kirchner se mete en la pelea de Neuquén para asociarse a un posible triunfo del PJ

NACIONAL POLÍTICA


Se mostró con Rioseco, el candidato K. Apuesta a un “batacazo” electoral que afecte a la Casa Rosada.

La foto estaba pedida -y agendada- hacía días. Ramón Rioseco y Darío Martínez, socios en la fórmula del peronismo en Neuquén, buscaban la instantánea con Cristina Kirchner como envión para la elección del 10 de marzo.

La ex presidenta, en su dinámica de facilitar la unidad contra Cambiemos, colaboró en ese proceso y luego comprobó que Neuquén puede convertirse, al menos desde lo simbólico, en una «bomba» electoral.

Los datos que recibió los últimos días hicieron lo demás: en el PJ neuquino dicen que la imagen positiva de la ex presidenta ronda el 50%, a la vez que Cristina recibió informes que señalan que Rioseco aventaja por 3 puntos a Omar Gutiérrez, el gobernador de MPN que busca su reelección.

 

La empatía con el Instituto Patria es obvia: Rioseco y Martínez compiten con la marca «Unidad Ciudadana-Frente Neuquino».

La expectativa del peronismo K creció en simultáneo a los temores de la Casa Rosada. Un episodio lo grafica: Rogelio Frigerio estuvo el martes en Río Negro pero evitó cruzar el rio hasta la ciudad de Neuquén. Eran ocho kilómetros.

En la otra orilla, lo reclamaba Horacio «Pechi» Quiroga, intendente de la capital y candidato a gobernador de Cambiemos.

Quiroga pidió que lo visite la comitiva nacional, pero no lo logró. Puro pragmatismo: el Gobierno ve tan fina la elección neuquina que entiende que cualquier intervención puede incidir sobre el resultado final.

A esta altura, a partir de que Quiroga comparte votos con Gutiérrez, parece obvio que a la Casa Rosada no le simpatiza que su candidato crezca si lo hace en desmedro del gobernador y, a la vez, incrementa las chances del peronista Rioseco.

Hasta acá, Cristina habilitó acuerdos en varias provincias, con la expectativa de arrinconar a Cambiemos y contribuir a derrotas del macrismo. Pero lo de Nequén tiene una lógica más osada: es la primera foto de la ex presidenta, que sigue sin despejar la incógnita de si competirá o no, con un candidato.

Esta semana también se mostró con Felipe Solá. La semana pasada, fue el turno de Wlater Vuoto, el intendente de Ushuahia.

 

Simple. Puede colaborar y asociarse a una victoria, con lo que eso implicaría pero, también, aparecer pegada a una fórmula derrotada si finalmente Gutiérrez logra imponerse.

El Gobierno, que se prepara para que su candidato salga tercero, le teme a un batacazo peronista. Lo ata, además, a otro territorio riesgoso: el revés de Alberto Weretilneck en el Tribunal Electoral de Río Negro -que rechazó su chance de volver a presentarse como candidato- podría derivar, si eso se confirma en la alzada judicial, que la elección rionegrina se despejaría para Martín Soria, el candidato del PJ.

Fuente: Clarín

 

 

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