Cambiemos revisa su estrategia en el interior por la caída de la imagen de Mauricio Macri

NACIONAL POLÍTICA


Su dilema es si le conviene nacionalizar o provincializar las campañas en las provincias.

Provincializar o nacionalizar la elección, esa es la cuestión. En el Gobierno piensan en un fino equilibrio para combinar el discurso local con la figura de Mauricio Macri en las campañas que desembocarán en los comicios provinciales, que se sucederán en su mayoría antes de la votación nacional.

El dilema surge del análisis de la caída de la imagen presidencial y de las dificultades económicas en provincias donde Cambiemos no es gobierno. Las definiciones no son exclusivas de los estrategas nacionales sino de los candidatos locales.

En algunos casos son los mismos referentes del oficialismo los que prefieren tomar distancia del Gobierno.

En San Juan se da el caso más emblemático. El frente que llevará al intendente de Santa Lucía Marcelo Orrego dejó de llamarse Cambiemos y pasará a ser: “Con Vos”.

“Si le están cambiando el nombre es porque hay algo que quieren esconder”, los provocó esta semana el gobernador Sergio Uñac en una entrevista con Canal 13 local.

El gobernador aprovechó para recordar que el nuevo frente opositor representa al oficialismo nacional en su provincia. “Es para poder a sumar a sectores que no comulgan con el Gobierno nacional”, se sinceró el senador Roberto Basualdo, aliado del Ejecutivo.

En San Juan insisten en que Marcos Peña y Rogelio Frigerio aceptaron que se provincialice la campaña en San Juan en un almuerzo en la Casa Rosada en la que se bendijo la candidatura del intendente.

En la Casa Rosada, sin embargo, no cayó en gracia la decisión de Orrego, que sonaba como un buen candidato a diputado nacional para octubre, si perdía la elección. “Si nos deja en la mala, por qué lo vamos a acompañar en la buena”, advierte uno de los armadores nacionales del macrismo.

En San Juan insisten en que las provincias en las que se adelanten, los comicios tenderán a provinciliazarse. En 2015, cuando Cambiemos se estrenó con una sucesión de derrotas en las provincias, Peña argumentaba que había que separar los comicios locales de los nacionales. La consagración de Macri pareció darle la razón.

En San Luis, en 2017, debutó el frente Avanzar Cambiemos, pero en 2019 podría cambiar de nombre, igual que San Juan. «Si el intendente Enrique Ponce se suma a la fórmula y Adolfo Rodríguez Saá se baja y le allana el camino a su hermano, tendremos que hacer un frente más grande y posiblemente cambiemos el nombre», señala un macrista puntano.

Ahora, cerca del jefe de Gabinete notaron que varios de los precandidatos de Cambiemos en las provincias quedaron afectados por defender la gestión nacional. Es el caso de Carlos Mac Allister en La Pampa o de José Cano en Tucumán. En ambos casos señalan que la imagen de Macri ronda alrededor del 30% de aceptación. “En La Pampa, con el 35% de los votos sos gobernador y Macri mide 30 puntos”, señala un funcionario que mira las chances en ese distrito.

Algo similar sucede en la estratégica Tucumán, donde el Gobierno buscará capitalizar la grieta interna del peronismo. En provincias como Chaco -donde Aída Ayala, la primera opción, no podrá ser candidata- el Presidente es “más conocido” que los posibles candidatos Carim Peche o Alicia Azula; otra razón para no negar a Macri.

En el Gobierno creen que en Entre Ríos y Santa Fe, Macri mantiene números nada desdeñables. En Córdoba, donde también cayó, sigue teniendo mucho respaldo. Insisten en que el valor de la marca Cambiemos se mantiene intacto, razón por la cual aparecerá en las boletas de casi todo el país.

La Patagonia, en cambio, es una región que siempre le resultó esquiva a Macri y donde Cristina Kirchner -santacruceña por adopción- mide bien. El Plan Patagonia que supervisaba Mario Quintana, cuando oficiaba como número 3 del Ejecutivo, nunca terminó de despegar.

En Chubut, por ejemplo, el gobernador Mariano Arcioni, que asumió en reemplazo de Mario Das Neves, y ahora buscará revalidar su cargo en las urnas, se convirtió en uno de los críticos más férreos al Presidente. “Mientras él hará campaña criticando a Macri, nosotros tendremos que concentrarnos en la gestión local, que es pésima”, explica uno de los funcionarios abocados “al mapeo” de candidatos en todo el país.

En el Gobierno todavía miran de reojo al senador Eduardo Costa, candidato natural en Santa Cruz, porque sorpresivamente faltó a la votación del Presupuesto. “Se quiso diferenciar, así es difícil que lo ayudemos”, dicen.

En Río Negro, en cambio, la situación es particular. Las elecciones son muy localistas, por distrito, y en municipalidades con pocos habitantes y mucha distancia entre sí. La omnipresencia de la familia Soria en General Roca y del gobernador Alberto Weretilneck en la capital hacen más difícil cautivar al electorado. En el oficialismo, que empujará al diputado Sergio Wisky, prefieren al actual mandatario provincial que al hijo del ex gobernador.

El Gobierno, en tanto, continúa midiendo a Horacio Rodríguez Larreta y a María Eugenia Vidal, en todo el país. Descartan que haya un plan alternativo a la candidatura del Presidente. “Nos sirve para saber adónde pueden dar una mano en la campaña”, explican en el oficialismo.

Fuente: Clarín

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