Recambio en el gobierno: Iguacel y la silla caliente de Energía: anunciar aumentos es impopular

NACIONAL POLÍTICA


Reemplazó a Aranguren. La crisis por las compensaciones del gas horadó su imagen. No se entendía con Dujovne, que tomará medidas resistidas por el sector.

La titularidad de la cartera de Energía viene con dos condiciones de trabajo. Quien la ocupe podrá anunciar buenas noticias, como inversiones millonarias en Vaca Muerta, pero también tendrá que poner la cara frente a los aumentos en las tarifas, algo que siempre golpea la imagen. Juan José Aranguren no consiguió que sus logros pesen más en la opinión pública que los incrementos en las facturas de luz y gas. Javier Iguacel corrió con igual suerte, sumado a cierto desgaste con otros funcionarios a los que reportaba.

Iguacel llegó de Vialidad Nacional al ministerio de Energía con el ímpetu de haber bajado costos en la obra vial. Creyó que podría hacer lo mismo con el costo de generación eléctrica y la producción de gas. Aunque logró algunas reducciones en dólares, la devaluación se comió esos beneficios y los subsidios energéticos terminarán el 2018 por arriba de los $ 200.000 millones.

Nicolás «Nicky» Caputo fue quien le sugirió a Mauricio Macri el nombre de Iguacel como ministro de Energía. Se basaba en su experiencia como ejecutivo de la petrolera Pluspetrol. En el sector se dieron cuenta de que Iguacel quería cierta exposición mediática: los consultaba sobre inauguraciones -aún menores, o de inversiones pequeñas- que le permitieran oportunidades fotográficas. Allí supusieron que estaba buscando un lugar en alguna lista de cara a las elecciones de 2019. Iguacel ya fue candidato en 2015 -a intendente de Capitán Sarmiento- y tenía más rodaje como «político» que Aranguren.

Con estilo propio, algo que no siempre suele gustar en una Rosada que quiere un elenco más uniforme y previsible, las acciones de Iguacel comenzaron a descender desde dos episodios: la rebaja del ministerio de Energía a secretaría -lo que lo puso a depender de Nicolás Dujovne- y las «compensaciones» a las distribuidoras de gas por la devaluación, que Iguacel defendió.

En los últimos días Iguacel estuvo confirmando en diálogos informales que se acotarán los beneficios de un programa de estímulo a la producción de gas en Vaca Muerta. Antes, ya había limitado la cantidad de empresas que podían sumarse a ese plan. Pero el cerebro de ese recorte es el ministro de Hacienda, Nicolás Dujovne. Si las petroleras esperan que la salida de Iguacel detenga esa decisión, es probable que se lleven un chasco.

Hace unos meses, enojado por los aumentos en los combustibles, Iguacel lanzó dardos a YPF y otras petroleras, que le hicieron saber el disgusto por ese comentario al presidente Mauricio Macri. Allí, volvió a aparecer en escena Gustavo Lopetegui. El asesor escuchó a las compañías, les pidió paciencia y trató de aquietar las aguas. Ahora será quien tendrá que implementar los cambios que vienen.

En octubre la devaluación provocó un desequilibrio en el negocio del gas. Las distribuidoras lo cobraron a los usuarios con un dólar a $ 20, pero tuvieron que pagarlo entre $ 30 y $ 40, por la depreciación del peso. Eso generó un agujero de varios miles de millones de pesos en las compañías. Iguacel decidió que los usuarios tenían que pagar esas compensaciones. La reacción fue muy adversa y hubo que dar marcha atrás. En la Rosada decían que Iguacel se había cortado solo, pero cerca del funcionario lo negaron.

A partir de ese episodio, y el manejo de esa crisis comunicacional, en el Gobierno ya empezaron a susurrar que su gestión no duraría mucho tiempo.

Iguacel fue a Estados Unidos con empresarios locales para hablar de Vaca Muerta. Parecía estar acercándose al sector. La relación con YPF nunca fue buena. Tampoco lo había sido con Aranguren, pero las disidencias entre el ex ministro y la petrolera estatal habían sido más reservadas.

La caída del petróleo comenzó a preocupar a algunas compañías que pidieron corrección a las retenciones. En paralelo, el ministerio de Hacienda se disponía a iniciar algunos recortes a estímulos a la producción en Vaca Muerta. Iguacel estaba dispuesto a defender una parte de esas medidas, pero no todas.

En el entorno de Iguacel comenzaron a manifestar que los desacuerdos con Dujovne eran sustanciales y que no había marcha atras. Eso si, como última tarea, fuentes de la secretaría de Energía detallaron los aumentos de luz y gas para 2019.  No está claro si fue un acto de servicio de Iguacel al proyecto político del Gobierno u otra postal para que Iguacel acumule imagen negativa por haber anunciado aumentos.

El presidente Mauricio Macri se entusiasma con llegar a exportaciones por US$ 15.000 millones en Vaca Muerta. Sin embargo, los constantes cambios de funcionarios y políticas al respecto pueden detener esa meta, advierten los empresarios.

Fuente: Clarín

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