El Gobierno encadenará inauguraciones de obras para contrarrestar la crisis en el año electoral

NACIONAL POLÍTICA


Será un eje central en la campaña de  Macri. Buena parte de esos trabajos se concentrarán en dos distritos clave -Ciudad y Provincia-, donde Larreta y Vidal también buscan repetir.

Un dirigente histórico del PRO que acompaña a Mauricio Macri desde su primera elección en la Ciudad, en 2003, le resta importancia a la coincidencia. “A diferencia del resto de la política, para nosotros el corte de cinta no vale. Preferiríamos que todo ya esté inaugurado”, jura. Sin embargo, el oficialismo se aseguró -a pesar del ajuste- una batería de inauguraciones de obra a lo largo y a lo ancho del país en el decisivo año electoral, en el que el Presidente se jugará la suerte de su proyecto político.

Las obras empujarán buena medida la plataforma electoral del Jefe de Estado y también de dos de los tres vértices de la mesa chica macrista: Horacio Rodríguez Larreta y María Eugenia Vidal. El jefe de Gobierno y la gobernadora inaugurarán varias de las obras más importantes de sus respectivas gestiones.

Ejemplos sobran: Larreta tiene previsto inaugurar, en abril, el Paseo del bajo; en mayo, los viaductos del ferrocarril San Martín y del Mitre y tres estaciones de la línea E. Más cerca de las primarias, en julio, mudarán el Ministerio de Desarrollo Social al Elefante Blanco, en Ciudad Oculta; y el de Educación a la Villa 31, en agosto. Por esas semanas, antes de las primarias, quedará listo el canal aliviador del arroyo Vega.

“Va a ser un lío tremendo la Ciudad durante dos años y medio”, había anticipado el propio Presidente cuando anunció el inicio de la obra del Paseo, el antiguo y ahora renovado proyecto de la autopista ribereña. En algunos de los despachos más importantes de la Jefatura de Gobierno porteño se lamentan, porque -lejos de capitalizar la inversión en términos electorales- mientras tanto el electorado “sufre” los cortes. Insisten en que el rédito electoral de las obras se aprovecha en el mediano y largo plazo.

“Ahora, la gente de Provincia que viene a Capital sigue incorporando la experiencia del Metrobús”, diagnostican en la Ciudad. Ese metrobús -el de la 9 de julio- se inauguró a fines de julio de 2013, dos semanas antes de las cruciales PASO, cuando Elisa Carrió fue candidata de UNEN; historia vieja.

 

Vidal, en tanto, tendrá numerosas obras para inaugurar en el distrito electoral más importante del país, también decisivo para las chances de Macri. El ministro de Infraestructura Roberto Gigante afina el calendario. Terminarán las Rutas 30, 60, 51 y 58; las plantas depuradoras de General Rodríguez, Punta Lara y Bahía Blanca. También la puesta a punto de 66 guardias de hospitales y de 170 Centros de Atención Primaria.

Además, la gobernadora podrá inaugurar importantes obras hidráulicas que ayudarán a prevenir inundaciones (que la beneficiaron en campaña, cuando Daniel Scioli era gobernador y candidato a Presidente) y la perjudicaron en el Ejecutivo. Para terminar, se cuentan la cuenca del puente Romero y Begueire y el saneamiento del arroyo los Berros. Todo suma, afirman en el Gabinete de Vidal. También, los terraplenes y algunas otras obras de emergencia, como el aliviador de la calle Esmeralda en San Martín.

Para la gobernadora, mantener la obra pública también es fundamental por el empleo directo e indirecto en el Conurbano. En la Casa Rosada los entusiasma una diferencia respecto a las elecciones intermedias, en la que la obra fue uno de los caballos de batalla del oficialismo, en el Gran Buenos Aires. “En el 2017 estaba todo roto, ahora vamos a inaugurar, el impacto es otro”, razonan.

A nivel nacional, tres carteras mueven el amperímetro de la Obra Pública: Interior, Transporte y -en menor medida- Energía.

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Rogelio Frigerio se aseguró $ 55 mil millones para obras más $ 20 mil millones de organismos internacionales de crédito. La cifra es prácticamente la misma a valor nominal que en 2016, 2017 y 2018. La devaluación hizo estragos, pero el monto para obras -insisten en Interior- es cuatro veces más alto que el primer borrador que llevó el ministro de Hacienda Nicolás Dujovne. Sólo una nueva depreciación inesperada del peso y la consiguiente redeterminación de precios (o paralización) de las obras podrían truncar los planes oficiales.

A pesar del derrumbe del crédito, a través del programa Procrear se entregarán 10.000 viviendas en todo el país. En materia de vivienda social el Estado entregará 26.851 viviendas, 7.341 mejoramientos, realizará 23.445 conexiones a los servicios en todo el país. En materia hídrica, se prevé finalizar el Segundo Acueducto del Chaco, la planta de tratamiento de Río Cuarto, Córdoba y el saneamiento del arroyo, La Chanca, en Misiones. En La Rioja y en Tierra del Fuego se inaugurarán plantas de tratamiento.

Guillermo Dietrich también administra buena parte de los argumentos palpables y electorales del oficialismo. Prevé inaugurar 200 kilómetros de la ruta nacional 23 en Río Negro, el  Acceso Sur de la Red de Acceso a San Juan, el acceso Norte a Neuquén sobre la RP5, tramos de la Autopista RN 11 en Formosa, la primera de la provincia, y sectores de autovías en Misiones (RN12), Córdoba (RN19) y Buenos Aires (RN7 y 8), entre otras obras viales.

 

En materia de Transporte público, el oficialismo buscará capitalizar los Metrobuses en el Conurbano (Quilmes y 3 de Febrero), en Neuquén, las renovaciones de las estaciones Constitución Ezeiza, Gral. Rodríguez, Beccar, San Fernando, Universidad de Lujan, Nuñez, Rosario Norte y la puesta en valor de la línea Roca. Además, prevé terminar 1.500 kilómetros de la renovación del Belgrano Cargas y Accesos ferroviarios a puertos de Rosario, además de inauguraciones en 21 aeropuertos.

Con mucho impacto político,  además, el secretario de Energía Javier Iguacel pondrá en marcha la Central Nuclear de Embalse, luego de la finalización de la obra de extensión de vida; siete distribuidores de MetroGas, cuatro refuerzo de redes de de Gas del Sur y uno en La Pampa y el gasoducto entre esa provincia y Buenos Aires. También completará 19 obras de energías renovables, una de las materias preferidas del relato M.

Marcos Peña -el tercer vértice del poder PRO por debajo de Macri, junto a Larreta y Vidal- incluye las obras como una parte sustancial de los “cambios culturales”, que el Gobierno -en su visión- ha plasmado. El Jefe de Gabinete y el asesor Jaime Durán Barba pretenden instalarlos como ejes de la campaña, por encima de la economía. “La obra pública no es más sinónimo de corrupción”, suele repetir hasta el hartazgo el presidente. Camino a las elecciones tendrá ocasión de volver a hacerlo.

Fuente: Clarín

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