Bono de fin de año 2018 y la búsqueda de un piso para la recesión

ECONOMIA


El Gobierno se flexibiliza a la hora de las compensaciones salariales. Aunque parcial, una señal a favor del consumo

Primero el bono de compensación salarial de fin de año alcanzaría sólo a los trabajadores formales, sería por $5.000 no remunerativos y las empresas deberían pagarlo en dos cuotas en diciembre y febrero.

Después el decreto del Presidente Mauricio Macri flexibilizó las condiciones, tanto en monto y plazos de pago, para las compañías que están pasando dificultades y no podrían cumplir con el reclamo inicial.

A eso le siguió el acuerdo del ministro de Producción, Dante Sica, con el titular de UPCN, Andrés Rodriguez, por el cual los estatales nacionales recibirán también el bono de $5.000 y a eso se le adicionará un 10% de aumento salarial.

Para los estatales de Provincia de Buenos Aires y de la Ciudad la compensación está bajo análisis pero los agentes de las fuerzas de Seguridad y de Defensa recibirán los $5.000 por única vez con el aguinaldo y un aumento del 5% en enero y otro 5% en febrero.

Atrás quedaron los tiempos en los que algunos funcionarios rechazaban los bonos por inflacionarios y la reapertura de las paritarias era una mala palabra. De hecho, petroleros, trabajadores de la Sanidad, bancarios y camioneros cerraron un aumento de 40% que, aunque pueda terminar perdiendo frente a la inflación, constituye un alivio sensible para el fin de año.

Otra cara evidente del bono es la decisión oficial, no escrita ni dicha en público, de salir a ponerle un piso a la recesión que en estos días se cristaliza en malos datos sobre la evolución de la actividad económica.

El 11,5% de caída de la actividad industrial de septiembre marcó un punto de inflexión en el ánimo del Presidente y de sus colaboradores más cercanos de la Casa Rosada.

Pero el problema era por donde empezar el intento de mejorar los ingresos de las familias fuertemente afectadas por la disparada del dólar entre abril y septiembre con el consiguiente golpe inflacionario a los bolsillos.

Dicen cerca del INDEC que el costo de vida había subido 5,3/5,4% el mes pasado y los privados calculan que en noviembre, con un aumento en alimentos de 3,5% hasta la segunda semana, tendría un alza «levemente» inferior a 3%.

La baja del salario real a partir de esos datos resulta evidente y sólo la calma del dólar en el último mes y medio viene actuando comosedante de las expectativas inflacionarias.

El dólar mayorista tranquilo en tono de los $36 y tocando casi el piso de la banda cambiaria vuelve a jugar a favor de cierta estabilización de los índices de precios después de meses de una cabalgata furiosa.

Con dólar quieto y bono de fin de año el Gobierno se lanza a jugar una ficha clave en el entendimiento de los analistas políticos: «si se profundiza la recesión el peronismo, que vería a Macri con menos chances.  encontraría más motivos para encolumnarse detrás de un candidato» comentaba uno de ellos muy experimentado.

Por eso un bono salarial de fin de año, y de amplio espectro a pesar del ajuste, ganó validez al correr de los días y las encuestas.

Una de ellas, elaborada sobre datos de octubre por la consultora D’Alessio IROL/Berensztein, sostiene que los cinco temas que más le preocupan a los argentinos son: Inflación, Incertidumbre sobre la situación económica del país, Aumento de la luz, el gas y otros aumentos y Suba de impuestos y de presión impositiva e Inseguridad.

Así también quedó atrás la posibilidad de compensar la caída del consumo con más inversiones. La inversión grande y de mediano plazo, con la excepción de la destinada a energía en Vaca Muerta o comunicaciones, entra en el cono de incertidumbre política que genera la elección del año próximo.

También, y por el ajuste que impuso el Gobierno al comprometerse a bajar el déficit primario a cero el año próximo, la inversión pública se ralentizó y la obra pública no está en condiciones de motorizar la salida de la recesión.

La frutilla de la dificultades la puso la calificadora Standard&Poor´s que le bajó la calificación a la deuda argentina y complicó así la posibilidad de reducción de la tasa de riesgo país. Entre los motivos consignaron el aumento y la sostenibilidad de la deuda y el riesgo político que, en su visión, implican las elecciones 2019.

Sin más inversiones, ni expansión del gasto público, y con rebaja de la calificación crediticia los caminos para pensar en achicar los meses de recesión se hicieron muy estrechos.

Si bien el Banco Central está apurando la rebaja de las tasas de las Letras de Liquidez (Leliq) que habían arrancado hace un mes y medio en 74% anual y ayer estaban en 65%, el mercado no cree que pueda perforar muy rápido el piso del 60% que el Gobierno acordó con el FMI, por lo menos, hasta fin de año.

Ese compromiso consiste en que el Central podrá acelerar la baja de tasas si hay una reducción de la inflación durante dos meses consecutivos. ¿Se dará ese resultado en el bimestre noviembre-diciembre?

Son fuertes los limitantes para pensar en dejar atrás la recesión rápidamente pero las necesidades políticas de la Casa Rosada comenzaron a generar alternativas y el impensado bono de hacía algunos meses hoy ya es realidad.

Fuente: Clarín

Dejanos tu opinión