El empresario Carlos Wagner declaró que José López decía que la plata era para “El Malo”

NACIONAL POLÍTICA


El jueves pasado, cerca de las tres de la tarde, Carlos Wagner llegó sigilosamente al cuarto piso de los tribunales de Comodoro Py 2002.
Lo acompañaban sus abogados Zenón y Federico Ceballos. Dos o tres periodistas lo vieron entrar y salir de la secretaría 21 del juzgado de Claudio Bonadio donde se investiga el caso que comenzó con las copias de los cuadernos del chofer Oscar Centeno.

La declaración que como arrepentido había brindado Wagner ante el fiscal Carlos Stornelli el 10 de agosto pasado había modificado el rumbo de la investigación que comenzó con el esquema de delivery de bolsos con coimas a cargo de Roberto Baratta, quien fue durante 12 años la mano derecha de Julio De Vido en el ministerio de Planificación del kirchnerismo.

Wagner confesó haber participado, como presidente de la Cámara Argentina de la Construcción (CAC) -entre 2004 y 2012- de un sistema de cartelización de la obra pública, que implicó mayores costos y pago de coimas. Dio detalles de los negocios e hizo una lista de las empresas que formaban parte de lo que se denominó El Club de la Obra pública.

El jueves pasado amplió su indagatoria y dio más explicaciones. Wagner señaló al financista Ernesto Clarens, como quien fue puesto por los funcionarios del gobierno kirchnerista para canalizar el sistema de cobro de coimas que comenzó a finales de 2003 o principios de 2004. Wagner señaló que debido al desorden para recaudar las coimas en los años 2004 y 2005, el cobro se centralizó en las oficinas de Clarens en la calle Maipú.

Fue entonces, según el relato de Wagner, que Clarens comenzó a ser el receptor de las coimas de las empresas de obra pública vial. Y que la orden de llevarle el dinero al financista fue de José López, quien se desempeñó durante 12 años como secretario de Obras Públicas.

López también declaró como arrepentido en la causa iniciada por la copia de los cuadernos, y confesó su participación en el cobro de coimas provenientes de la obra pública.

El empresario, que al declarar como arrepentido se declaró culpable, explicó que Clarens se encargó de los cobros hasta la muerte de Néstor Kirchner en octubre de 2010, cuando los pagos se interrumpieron. Y agregó que el financista poseía un listado de lo que debía abonar cada empresa de acuerdo con los pagos que había hecho el Estado nacional por cada obra.

En su ampliación de indagatoria reiteró que las empresas se ponían de acuerdo en las licitaciones o en alguna ocasión competían y el ganador era el que debía pagar las coimas. Es decir que ratificó el sistema de cartelización de la obra pública.

Si un ganador se demoraba en los desembolsos, desde los despachos estatales también retaceaban los pagos de los certificados de obra del deudor. Wagner aseguró que se retrasaban en los pagos destinados a su empresa –Esuco- para que mediara con los otros empresarios que estaban demorados en el pago de las coimas, también llamadas contribuciones.

El sistema de recaudación -siempre según Wagner- se reinició en 2012, continuó hasta el final del mandato de Cristina Kirchner y tuvo como centro de entrega a las nuevas oficinas de Clarens, en Puerto Madero. La relación entre Wagner y Clarens se remonta a 2001 o 2002 cuando el financista trabajaba en Santa Cruz y el empresario tenía obras en la provincia gobernada por Kirchner.

Admitió conocer tanto a Néstor como a Cristina Kirchner desde el punto de vista institucional, pero negó haberse reunido con ellos en privado.
En su declaración como arrepentido había puesto como origen del sistema de recaudación una reunión con De Vido en el ministerio. En su ampliación la ubicó temporalmente a finales de 2003 o principios de 2004. También recordó otro encuentro en la casa de De Vido, al que concurrió junto a Juan Chediack -quien también presidió la CAC y declaró como arrepentido- porque el también empresario de la construcción quería conocer al ministro personalmente.

Julio De Vido, Cristina Kirchner y José López

Desde los tiempos de sus negocios en Santa Cruz, Wagner conocía a López, ya que era funcionario del gobierno provincial. Wagner dijo que cuando llegó al gobierno nacional, López lo llamó para explicarle que se iban a otorgar obras. Con el paso del tiempo y de las coimas,López le confesó al empresario que el dinero que se recaudaba era para «El malo» como llamaba el ex secretario de Obras Públicas a Néstor Kirchner.

Wagner no pudo determinar cuánto se pagó de coimas. En su primera declaración había hablado de porcentajes que iban del 10 al 20 del total. En la ampliación del jueves pasado señaló que era muy complicado saber el monto de retornos que pagó su empresa porque la cuenta era muy difícil de hacer.

Wagner, el hombre que cambió el destino de la investigación que había comenzado con el relato de la recolección de las coimas, prometió seguir aportando información. Su declaración extiende en el tiempo el caso que se había iniciado con las anotaciones de Centeno. Y lo convierte en una especie de auditoría sobre toda la obra pública realizada durante el kirchnerismo desde 2003 a 2015. Con ex funcionarios y los principales empresarios de la Argentina involucrados.

Fuente: Infobae

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